A diez años de que la ONU designara el 9 de diciembre como el Día Internacional de Conmemoración de las Víctimas del Genocidio, la organización Médicos Sin Fronteras (MSF) advierte que el mundo está entrando en “la era del genocidio”. Su directora general, Raquel Ayora, señala que conflictos como Gaza y Sudán muestran cómo algunos Estados cruzan deliberadamente las líneas rojas de los crímenes de guerra sin que haya una respuesta firme de la comunidad internacional.
La ofensiva israelí sobre Gaza, denunciada por múltiples organismos y asociaciones como un posible genocidio, ha reavivado el debate global sobre el uso legal del término. Aunque una comisión de la ONU concluyó que Israel ha cometido genocidio, la única institución autorizada a juzgarlo es la Corte Penal Internacional (CPI), que mantiene abierta una investigación y emitió órdenes de arresto contra altos cargos israelíes, incluido el primer ministro Benjamín Netanyahu. Sin embargo, aún no existe una sentencia.
MSF sostiene que, pese a su prudencia habitual, en Gaza no han tenido alternativa: la magnitud de la violencia, el bloqueo a la ayuda humanitaria y la inacción de los organismos internacionales les obligan a nombrar lo que ven sobre el terreno. Más de 70,300 palestinos han muerto desde el inicio de la ofensiva hace más de dos años, sin contar los fallecidos por hambre o falta de atención médica.
La alarma también se extiende a Sudán. En la región de Darfur, el grupo paramilitar Fuerzas de Apoyo Rápido (FAR) está acusado de masacres por motivos étnicos, con imágenes difundidas por los propios combatientes mostrando cuerpos apilados y ejecuciones sumarias. Naciones Unidas y la Unión Africana han advertido del riesgo real de genocidio. El país ya arrastra un historial de crímenes graves: en 2008, la CPI acusó al entonces presidente Omar Al Bashir de genocidio y crímenes de guerra, aunque el genocidio no pudo probarse.
El siglo XXI ha visto más episodios que rozan o cumplen los criterios de genocidio. En 2017, la minoría rohinyá fue expulsada de Birmania en una campaña que la ONU describió como “limpieza étnica de manual”. En Irak, el Estado Islámico asesinó a miles de yazidíes en 2014 y secuestró a miles más. Aunque los tribunales internacionales no han emitido fallos sobre estos casos, un tribunal alemán sí condenó en 2021 a un miembro del EI por genocidio, marcando un precedente histórico.
MSF sostiene que la falta de respuestas contundentes, la lentitud judicial y la indiferencia política están alimentando un patrón global: atrocidades masivas normalizadas y una humanidad que parece incapaz —o no dispuesta— a impedirlas.













Los países grandes se hacen los locos mientras la gente muere
Gaza y Sudán son la muestra de que ya no respetan ni las líneas rojas
MSF lo dijo claro: el mundo entra en ‘la era del genocidio’. Eso da miedo