A más de dos años de la explosión que mató a 38 personas y destruyó el corazón comercial de San Cristóbal, la Suprema Corte decidió descargar a Vidal Plast SRL de toda responsabilidad penal.
Sí, la misma empresa señalada por almacenar químicos peligrosos en condiciones cuestionadas.
La misma donde hubo un incidente previo en marzo de 2023 que ya advertía que algo andaba mal.
Mientras tanto, más de 50 familias siguen reclamando respuestas y justicia real. Porque la explosión no fue un invento: nueve edificios destruidos, decenas de heridos, un pueblo traumatizado y un expediente de 128 pruebas que señalaba fallas, negligencia y violaciones ambientales.
Pero aun así, la empresa salió del caso. Como si nada. Como si 38 muertos fueran una estadística, no vidas humanas.
El proceso continúa solo contra las personas físicas. ¿Y la empresa? Libre. Y hoy la pregunta que resuena en todo San Cristóbal —y en todo el país— es la misma: ¿Dónde queda la justicia de este país cuando una tragedia así queda sin responsables?
Porque mientras los fallos se firman en silencio, el pueblo sigue llorando a sus muertos.














Los muertos siguen siendo del pueblo; la impunidad, de arriba.
Tragedia real, consecuencias cero. Ese es el sello del sistema
San Cristóbal no olvida, aunque la Suprema ya pasó la página
“El expediente tenía todo… menos voluntad de hacer justicia.”
Si fuera un pobre con un tanque de gas, ya estuviera condenado
Aquí se mueren 38 personas y todavía dicen que no hay responsables. Increíble.
La empresa libre… pero las familias siguen presas del dolor.”
Cuando la justicia se tuerce, siempre ganan los mismos y pierden los de abajo
San Cristóbal sigue llorando, y la justicia sigue mirando pa’ otro lado
Cómo es posible: 38 muertos, 128 pruebas… y la empresa salió como si ná