República Dominicana.- Más de 500 pacientes con cáncer atendidos en el Instituto Oncológico Regional del Cibao resultaron afectados por la crisis del Seguro Nacional de Salud (Senasa), según denunció la presidenta de la Sociedad Dominicana de Radioterapia Oncológica (SDRO) y directora médica del centro, Naly Cruz.
La especialista advirtió que los retrasos en la aprobación de medicamentos de alto costo y procedimientos esenciales provocaron el agravamiento de la condición de numerosos pacientes, especialmente aquellos con cáncer avanzado, enfermedades hematológicas y patologías crónicas que dependen de tratamientos continuos para sobrevivir.
Cruz señaló que, aunque no siempre es posible determinar con exactitud cuántas personas fallecieron a causa de estas interrupciones, está demostrado que la suspensión de terapias oncológicas acelera el deterioro clínico y reduce las probabilidades de supervivencia. En ese sentido, subrayó que en oncología la falta de tratamiento tiene consecuencias directas y graves.
En el caso específico del Oncológico del Cibao, explicó que más de 500 pacientes vieron comprometida su salud mientras aguardaban la entrega de medicamentos esenciales, lo que en muchos casos se tradujo en retrocesos en su evolución médica.
Estas declaraciones se producen en el marco de la investigación del Ministerio Público conocida como “Operación Cobra”, que indaga una presunta red de corrupción en Senasa durante la gestión de Santiago Hazim, señalada por el desvío de más de RD$15,900 millones mediante contratos inflados, autorizaciones irregulares y programas creados para sustraer fondos públicos.
Por este caso, un juez impuso 18 meses de prisión preventiva a Hazim y a otros seis implicados, quienes cumplirán la medida en el Centro de Corrección y Rehabilitación de Najayo. Otros acusados deberán cumplir arresto domiciliario, presentación periódica e impedimento de salida del país.
El Ministerio Público calificó el entramado como el caso de corrupción administrativa más grave presentado hasta la fecha, mientras sectores médicos sostienen que las principales víctimas de esta trama fueron los pacientes con enfermedades catastróficas, especialmente aquellos diagnosticados con cáncer.














