La ofensiva de Estados Unidos contra el sector petrolero venezolano comienza a tener un impacto directo en Cuba, que enfrenta un nuevo golpe en medio de su profunda crisis económica y energética. La reducción drástica de los envíos de crudo desde Venezuela amenaza con agravar los apagones, la paralización industrial y la escasez de combustibles en la isla.
Expertos consultados señalan que las recientes medidas de Washington contra la denominada “flota fantasma” venezolana no solo buscan presionar al Gobierno de Nicolás Maduro, sino que también afectan de manera indirecta a La Habana, históricamente dependiente del petróleo subsidiado de Caracas.
De acuerdo con estimaciones independientes, Cuba necesita entre 110,000 y 120,000 barriles diarios de petróleo para sostener su demanda interna. De ese total, apenas unos 40,000 provienen de producción nacional. Venezuela, que en el pasado llegó a suministrar hasta 100,000 barriles diarios, ha reducido sus envíos este año a un promedio de 27,000 barriles, según datos de Reuters.
La caída en el suministro coincide con uno de los peores momentos para la isla, marcada por apagones que se extienden hasta 20 horas diarias, inflación persistente, deterioro de los servicios públicos y una fuerte migración. Para los analistas, la estrategia estadounidense endurecida bajo la administración de Donald Trump apunta tanto a Venezuela como a Cuba, consideradas parte de un mismo eje político.
Ante la brecha energética, La Habana ha recibido apoyos limitados. Rusia ha enviado cantidades reducidas de crudo, mientras que México, que en años anteriores suministró volúmenes importantes, ha disminuido considerablemente sus envíos, en un contexto de cautela diplomática frente a Washington.
China aparece como una posible alternativa, aunque su eventual respaldo dependería de decisiones geopolíticas y financieras más amplias. Mientras tanto, economistas advierten que, aunque el sistema cubano ha demostrado capacidad de resistencia, la crisis estructural del país carece de una solución visible a corto plazo.














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Uno oye que Venezuela mandaba un montón de petróleo pero con la presión de Trump y las sanciones al máximo ahora lo que llega es una miseria que no da ni para arrancar las termoeléctricas
Dicen que el déficit de energía hoy es de casi dos mil megavatios y eso significa que hay ciudades enteras que pasaron la Nochebuena en un solo grito de oscuridad y calor
Esa gente de allá no tienen un respiro porque si no es la falta de comida es que no hay luz ni para prender un abanico y ahora con los envíos de petróleo por el suelo la situación es desesperante