El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, afirmó que el ataque “poderoso y mortal” contra campamentos del Estado Islámico en el noroeste de Nigeria, ejecutado el día después de Navidad, fue retrasado deliberadamente por motivos simbólicos.
En una entrevista concedida a Politico, Trump explicó que la ofensiva estaba prevista inicialmente para el miércoles, pero decidió posponerla un día. “Iban a hacerlo antes y yo dije: ‘no, hagamos un regalo de Navidad’… No lo esperaban, pero los golpeamos fuerte. Cada campamento quedó diezmado”, aseguró.
El mandatario llevaba semanas acusando al Gobierno nigeriano de no frenar la persecución de cristianos por parte de grupos extremistas. A inicios de noviembre, incluso había amenazado con una intervención militar si continuaban los ataques.
El pasado 25 de diciembre, Trump anunció que, bajo su mando como comandante en jefe, Estados Unidos lanzó un ataque aéreo contra posiciones del Estado Islámico en Nigeria. “Les deseo una feliz Navidad a todos, incluidos los terroristas muertos, que serán muchos más si continúa la masacre de cristianos”, escribió entonces en su red Truth Social.
La ofensiva contó con el visto bueno del Gobierno de Nigeria, que coopera con socios internacionales para enfrentar la amenaza del terrorismo y el extremismo violento. En tanto, el secretario de Guerra de EE.UU., Pete Hegseth, advirtió que “habrá más” bombardeos contra el grupo terrorista.














Como siempre, el hombre saca pecho diciendo que el operativo fue un éxito total y que así es que se le responde al terrorismo.
Esa movida de retrasar el ataque para que cayera en estas fechas es para dejar claro que él no anda con rodeos con el Estado Islámico.
Dice él que el bombardeo fue «poderoso y mortal» y que se aguantaron a propósito para soltarlo justo después de Navidad.