La crisis económica que atraviesa Irán provocó este martes una nueva escalada de protestas con la incorporación de estudiantes universitarios, quienes se manifestaron en distintos campus de Teherán y otras ciudades del país contra el régimen y el deterioro del nivel de vida.
Las movilizaciones se registraron en universidades como Beheshti, Sharif, Amir Kabir, Khajeh Nasir, Ciencia y Cultura, Ciencia y Tecnología, así como en la Universidad de Tecnología de Ispahan. En residencias estudiantiles de la Universidad de Teherán se escucharon consignas como “muerte al dictador” y “libertad”, mientras fuerzas de seguridad cercaban los accesos a los recintos.
Según testimonios recogidos por medios internacionales, unidades especiales en motocicletas fueron desplegadas alrededor de los campus para controlar las protestas. Estudiantes advirtieron que, pese al temor a detenciones, no abandonarán las manifestaciones. Las universidades iraníes han sido históricamente focos de activismo político en momentos de crisis.
Las protestas cumplen tres días y comenzaron en el principal mercado de teléfonos móviles de Teherán, cuando comerciantes cerraron sus negocios tras el desplome del rial, que alcanzó un mínimo histórico de 1.42 millones por dólar. Hace un año, la moneda se cotizaba en torno a 820,000 por dólar, una caída que ha profundizado la inflación y la pérdida del poder adquisitivo.
Datos oficiales indican que en diciembre los precios aumentaron un 52 % interanual, en un contexto marcado por sanciones internacionales y el restablecimiento de penalizaciones de la ONU vinculadas al programa nuclear iraní.
Ante la presión social, el presidente Masud Pezeshkian aseguró que ordenó al Ministerio del Interior entablar diálogo con representantes de los manifestantes para atender sus demandas. Sin embargo, imágenes difundidas por medios estatales mostraron el uso de gases lacrimógenos cerca del Gran Bazar de Teherán.
En medio de la crisis, el gobierno anunció el reemplazo del gobernador del Banco Central, designando nuevamente a Abdolnasser Hemmati, mientras cierres de escuelas, bancos y oficinas públicas, atribuidos oficialmente a una ola de frío, coinciden con el aumento de las protestas.













