El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, aseguró que los moretones visibles en sus manos son consecuencia del consumo diario de aspirina y negó haberse quedado dormido durante actos públicos, en declaraciones ofrecidas al The Wall Street Journal.
Trump, de 79 años, afirmó que su estado de salud es “perfecto” y rechazó las especulaciones surgidas en los últimos meses, en medio de cuestionamientos sobre su condición física al cierre del primer año de su segundo mandato.
El mandatario explicó que toma aspirina para evitar la coagulación de la sangre, lo que, según dijo, provoca hematomas frecuentes. Añadió que suele cubrirlos con maquillaje o vendas y relató que uno de los golpes recientes ocurrió cuando la fiscal general Pam Bondi impactó accidentalmente su mano con un anillo.
Además, Trump corrigió declaraciones previas en las que afirmó haberse sometido a una resonancia magnética en octubre, aclarando que en realidad se trató de una tomografía computarizada, procedimiento que su médico, Sean Barbabella, confirmó que se realizó para descartar problemas cardiovasculares.
Sobre las imágenes en las que aparenta dormirse durante eventos oficiales, el presidente negó tal versión y sostuvo que solo cierra los ojos para relajarse, atribuyendo las fotografías a capturas realizadas durante parpadeos.










Trump dice que cerrar los ojos es relajante… ¡claro, presidente, a todos nos relaja un sueñito de cinco minutos en el trabajo!
El hombre dice que no se duerme, que él solo «parpadea despacio», ¡qué forma más elegante de decir que le dio un pestañazo en plena reunión!
Tú te imagina tomarse una aspirina de las grandes todos los días solo por superstición… ¡ese estómago tiene que ser de hierro!