Las autoridades suizas continúan investigando el incendio ocurrido en el bar Le Constellation, en la estación de esquí de Crans-Montana, que dejó al menos 40 personas fallecidas y 119 heridas durante la celebración de Año Nuevo. Aunque la indagatoria sigue abierta, la hipótesis principal apunta al uso de luces de bengala en el interior del establecimiento.
Según explicó la fiscal general del cantón de Valais, Béatrice Pilloud, las bengalas habrían sido colocadas sobre botellas de champán y encendidas dentro del local. Estas se habrían acercado demasiado al techo, compuesto por materiales altamente inflamables, lo que provocó que el fuego se propagara de forma rápida y generalizada.
Las autoridades descartaron, por el momento, que se trate de un ataque intencional. Sin embargo, indicaron que el propio incendio pudo generar explosiones secundarias debido al calor extremo y a la presencia de alcohol y otros elementos combustibles en el lugar.
Testimonios de sobrevivientes coinciden en que las llamas avanzaron en cuestión de segundos, generando pánico y dificultando la evacuación. Algunos asistentes señalaron que las salidas eran estrechas, lo que habría agravado la situación en medio del humo denso y la baja visibilidad.
La fiscalía también evalúa si el bar cumplía con las normas de seguridad vigentes, incluyendo la capacidad permitida, los materiales de construcción y los protocolos de evacuación. Aunque el uso de bengalas es considerado el origen más probable del siniestro, las autoridades subrayaron que ninguna línea de investigación ha sido descartada.













«Le Constellation»… ¡qué nombre más irónico! Ahora lo que hay es un vacío inmenso para esas 119 personas que terminaron quemadas.
Dicen que el fuego subió por las paredes en un abrir y cerrar de ojos, eso es lo que pasa cuando decoran los bares con materiales que prenden como un fósforo.
Tú te imagina estar en un sitio tan exclusivo como Crans-Montana y que la imprudencia de un camarero o un cliente te cueste la vida.