Durante años, China fue el principal sostén económico del gobierno de Nicolás Maduro y el mayor comprador de petróleo venezolano. Sin embargo, el anuncio de Estados Unidos de que asumirá el control de la industria petrolera de Venezuela ha abierto un escenario de incertidumbre sobre el futuro de la relación entre Pekín y Caracas.
Según datos de la firma Kpler, China importó en el último año cerca de 400,000 barriles diarios de crudo venezolano, lo que representó más de la mitad de las exportaciones totales del país sudamericano. Buena parte de estos cargamentos se comercializaban mediante transferencias entre buques en aguas asiáticas o a través de intermediarios, con el fin de evadir las sanciones estadounidenses.
El petróleo venezolano, de características pesadas y alto contenido de azufre, era procesado principalmente por refinerías independientes chinas, conocidas como “teteras”, que han encontrado en los crudos sancionados una fuente de suministro a bajo costo. Además de su uso energético, este petróleo se destinaba a la producción de asfalto y materiales de impermeabilización.
La relación también ha tenido un componente geopolítico. Venezuela formaba parte de la apuesta china por fortalecer vínculos con América Latina dentro de la Iniciativa de la Franja y la Ruta, con la que Pekín busca consolidar alianzas en el llamado Sur Global.
Para China, Venezuela nunca fue un proveedor central, aunque sí estratégico. El crudo venezolano representó entre el 4 % y el 5 % de sus importaciones totales, y muchos de los envíos sirvieron como mecanismo de pago de los préstamos y proyectos de inversión que Pekín financió en el país durante las últimas dos décadas. Aún así, Caracas mantiene una deuda estimada en unos 10,000 millones de dólares con entidades chinas.
En el corto plazo, la intervención estadounidense podría interrumpir los flujos de petróleo hacia Asia. No obstante, China cuenta con alternativas abundantes, como Rusia y Arabia Saudita, que ya superan ampliamente a Venezuela como proveedores. A largo plazo, y considerando que el país sudamericano posee las mayores reservas probadas de crudo del mundo, analistas consideran probable que China vuelva a ser un comprador relevante si se alcanza un nuevo acuerdo bajo el rediseñado escenario político y energético.














Esa incertidumbre entre Pekín y Caracas es lo que yo llamo un lío donde el que tiene más fuerza es el que se lleva el gato al agua
Ay mi madre pero los chinos deben estar que no les cabe un grano de arroz en el cuerpo con este boche de los gringos
Tú te imagina prestar un viaje de cuartos y que ahora venga otro y te diga que él es el que manda en la caja