Costa Rica inició este miércoles la construcción del Centro de Alta Contención de la Criminalidad Organizada (Cacco), una prisión de máxima seguridad diseñada para albergar hasta 5,100 reclusos considerados de alto riesgo, como líderes del crimen organizado y narcotraficantes.
El proyecto fue presentado en un acto oficial en San Rafael de Alajuela, encabezado por el presidente costarricense Rodrigo Chaves, con la participación del presidente de El Salvador, Nayib Bukele. La nueva infraestructura se inspira en el modelo del Centro de Confinamiento del Terrorismo (Cecot), inaugurado en El Salvador en 2023.
Según datos oficiales, la obra tendrá un costo estimado de 35 millones de dólares y se construirá en terrenos cercanos al complejo penitenciario de La Reforma. El centro contará con cinco módulos independientes, cada uno con capacidad para 1,020 internos, con sistemas de control que limitan la movilidad, la comunicación y el contacto entre los reclusos.
Las instalaciones incluirán celdas individuales o de capacidad reducida, áreas de aislamiento, vigilancia permanente mediante cámaras, controles de acceso múltiples y puestos de supervisión interna. El objetivo, de acuerdo con las autoridades, es reducir la capacidad de operación de estructuras criminales desde el interior de los centros penitenciarios.
El Gobierno costarricense sostiene que la construcción del Cacco responde al aumento sostenido de los homicidios y la violencia asociada al narcotráfico en el país. No obstante, funcionarios han advertido que su funcionamiento efectivo dependerá de reformas legales que permitan mantener bajo regímenes estrictos a los internos de alta peligrosidad.
La empresa Edificadora Centroamericana Rapiparedes S.A. fue adjudicada para ejecutar la construcción tras un proceso de licitación pública.












