La eventual destitución del primer ministro haitiano, Alix Didier Fils-Aimé, ha vuelto a profundizar la crisis política e institucional de Haití, a pocas semanas de que concluya el mandato del Consejo Presidencial de Transición (CPT), previsto para el próximo 7 de febrero.
Cinco de los siete miembros con derecho a voto del CPT acordaron remover al jefe de Gobierno, una decisión que, según confirmó el asesor presidencial Edgard Leblanc Fils, ya está tomada y se encuentra en proceso administrativo para su publicación oficial.
El anuncio se produce pese al rechazo de diversos actores internacionales, que han advertido sobre los riesgos de un cambio en la cúpula del Ejecutivo en un país marcado por la violencia de las bandas armadas, la fragilidad institucional y la ausencia de autoridades electas.
El Consejo Presidencial de Transición fue instaurado en abril de 2024, tras la dimisión del entonces primer ministro Ariel Henry, en medio de una escalada de violencia liderada por coaliciones criminales que tomaron amplias zonas del territorio, incluida gran parte de Puerto Príncipe. El CPT asumió la conducción del país con el mandato de restablecer la seguridad, encaminar el proceso electoral y reactivar la economía, objetivos que hasta ahora no han sido alcanzados.
Antes de Fils-Aimé, el académico Garry Conille ocupó brevemente el cargo de primer ministro, pero fue destituido tras desacuerdos internos y denuncias de corrupción. Fils-Aimé asumió el puesto en noviembre con la promesa de priorizar la seguridad ciudadana, la protección de infraestructuras y la libre circulación, en un contexto donde las bandas armadas continúan ejerciendo un control significativo del territorio nacional.
La posibilidad de su destitución ha generado inquietud entre socios internacionales, que temen que un nuevo remezón político frene los avances de las fuerzas de seguridad y agrave aún más la inestabilidad. Mientras tanto, Estados Unidos ha reiterado su respaldo al primer ministro y ha señalado que sectores corruptos estarían utilizando a las bandas criminales para mantener el caos.
El principal desafío sigue siendo la celebración de elecciones, inexistentes desde 2016. Aunque las autoridades han anunciado comicios presidenciales para agosto y diciembre de 2026, las condiciones mínimas de seguridad y financiamiento aún no están garantizadas, lo que mantiene en suspenso el futuro político del país.














Qué tiguere es Fils Aimé si se mantiene firme porque si se deja tumbar ahora Haití se va a terminar de hundir en el caos total
Me gusta que se destape ese lío ahora para que el mundo vea que ese Consejo lo que ha hecho es estorbar y que hay que disolverlo de una vez
Eso es lo que se llama un país sin dolientes porque mientras las bandas queman todo los políticos lo que están es peleándose por una silla