Cada 1 de febrero se conmemora el Día Mundial del Galgo, una fecha instaurada en 2017 por organizaciones defensoras de los derechos de los animales con el objetivo de visibilizar la situación de maltrato, abandono y explotación que afecta a esta raza, especialmente en países donde es utilizada para la caza.
La elección de la fecha no es casual. El 1 de febrero coincide con el final de la temporada de caza, periodo tras el cual miles de galgos dejan de ser considerados “útiles” y quedan expuestos al abandono o a prácticas violentas. Asociaciones protectoras advierten que, cada año, decenas de miles de estos perros son descartados, muchos de ellos en condiciones de extrema desnutrición, enfermedad o con secuelas físicas y psicológicas.
En España, uno de los países donde esta problemática ha sido más documentada, los galgos suelen ser criados de forma intensiva para actividades cinegéticas. Durante la temporada de caza permanecen confinados y con escasos cuidados, y en algunos casos son sometidos a entrenamientos que organizaciones animalistas califican de crueles. Al finalizar el periodo, numerosos animales son abandonados o sacrificados.
Diversas protectoras y asociaciones trabajan en el rescate, rehabilitación y adopción de galgos, promoviendo su integración como animales de compañía. Estas entidades destacan que se trata de perros dóciles, leales y de carácter tranquilo, aptos para la convivencia familiar.
El Día Mundial del Galgo busca sensibilizar a la sociedad, denunciar el maltrato animal y fomentar la adopción responsable, además de impulsar cambios legales y sociales que garanticen una mayor protección para esta raza.













Bien por crear un día para concienciar
Esa raza sufre demasiado por la cacería
Los galgos merecen respeto y cuidado