La borrasca Leonardo continuaba golpeando este jueves a la península ibérica, dejando a su paso inundaciones severas, evacuaciones masivas y graves interrupciones en los servicios tanto en España como en Portugal, donde las autoridades mantienen alertas máximas en varias regiones.
En Portugal, el desbordamiento de ríos obligó a activar el nivel rojo de alerta en el distrito de Santarém, ante la crecida del río Tajo. Las autoridades ordenaron evacuaciones obligatorias en zonas de riesgo, mientras que en Alcácer do Sal, al sur de Lisboa, el río Sado inundó calles del centro urbano, forzando el desalojo de cerca de un centenar de personas. El temporal ha dejado al menos una víctima mortal en el país y decenas de miles de hogares continúan sin suministro eléctrico, una semana después del paso de otra tormenta.
El presidente portugués, Marcelo Rebelo de Sousa, calificó la situación de “impresionante”, mientras que responsables de Protección Civil aseguraron que no se registraba un episodio similar en la cuenca del Tajo desde finales de los años noventa. Incluso, las autoridades locales anunciaron el aplazamiento de la segunda vuelta de las elecciones presidenciales en Alcácer do Sal debido a la emergencia.
En España, el impacto del temporal se ha concentrado especialmente en Andalucía, donde se mantienen cortes de carreteras, suspensión del servicio ferroviario y desalojos preventivos que afectan a unas 4,000 personas, según datos oficiales. En zonas como la sierra de Grazalema, las lluvias alcanzaron registros históricos, con precipitaciones equivalentes a un año completo en apenas horas, saturando el terreno y elevando el riesgo de deslizamientos.
Las autoridades españolas confirmaron además la desaparición de una mujer arrastrada por un río crecido en la provincia de Málaga, mientras continúan las labores de búsqueda. Aunque se levantó la alerta roja por lluvias, siguen vigentes avisos naranjas por precipitaciones intensas y fuertes vientos en el sur del país.
Tanto en España como en Portugal, los gobiernos subrayaron que estos fenómenos extremos se producen en un contexto de mayor frecuencia e intensidad de eventos climáticos, atribuidos al impacto del cambio climático en la región.














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