Desde este viernes 7 de febrero, Haití vuelve a quedar sumido en un vacío político e institucional, tras la expiración del mandato del Consejo Presidencial de Transición (CPT), el órgano colegiado que ejercía como jefe de Estado interino desde abril de 2024 y cuya autoridad concluyó sin que se estableciera un mecanismo claro de continuidad gubernamental.
La finalización del CPT ocurre en un contexto marcado por violencia generalizada, colapso de las instituciones públicas, crisis humanitaria y ausencia de un consenso político, mientras el país se aproxima al calendario electoral fijado para agosto de 2026 sin contar con estructuras sólidas que garanticen una transición democrática.
El Consejo Presidencial de Transición fue creado en abril de 2024 como respuesta a la prolongada crisis de gobernabilidad iniciada tras el asesinato del presidente Jovenel Moïse, en julio de 2021, hecho que dejó al país sin autoridades electas y con un poder fragmentado. Su mandato contemplaba ejercer funciones de jefe de Estado hasta la instalación de un gobierno electo o, en su defecto, hasta el 7 de febrero de 2026.
Durante sus casi dos años de funcionamiento, el CPT estuvo marcado por conflictos internos, desacuerdos políticos y tensiones con actores internacionales. Uno de los episodios más críticos fue el intento de destituir al primer ministro Alix Didier Fils-Aimé y sustituirlo por un gobierno interino, iniciativa que generó fricciones con Estados Unidos y otros socios internacionales.
Ante la cercanía del vencimiento del mandato, distintos sectores propusieron fórmulas para evitar un colapso institucional, incluyendo la creación de un “ejecutivo dual” que integrara al CPT, al Tribunal de Casación y a representantes de la sociedad civil.
No obstante, estas iniciativas no lograron el consenso necesario entre los principales actores políticos y sociales, dejando al país sin una hoja de ruta clara para la conducción del Estado y aumentando la incertidumbre sobre la organización de elecciones creíbles en 2026.
El vacío político se produce en medio de una grave crisis de seguridad. Grupos armados continúan expandiendo su control sobre amplias zonas de Puerto Príncipe y otras regiones, afectando directamente a la población civil. Organismos internacionales estiman que entre enero y noviembre de 2025 se registraron más de 8,100 homicidios, una cifra que podría ser mayor debido a la falta de acceso a áreas dominadas por las pandillas.
Ante esta situación, el Consejo de Seguridad de la ONU prorrogó por un año la misión política en Haití (BINUH), destinada a apoyar el proceso político y la defensa de los derechos humanos, aunque sin un componente militar capaz de enfrentar directamente a los grupos armados.
Paralelamente, se aprobó la creación de una Fuerza de Supresión de Pandillas (GSF), integrada por más de 5,500 efectivos para apoyar a la Policía Nacional de Haití, aunque su puesta en marcha enfrenta obstáculos operativos y políticos.
La comunidad internacional mantiene una presencia activa en la crisis haitiana. Estados Unidos reiteró su respaldo al primer ministro Fils-Aimé y advirtió contra acciones que puedan profundizar la inestabilidad. Además, el Departamento de Estado revocó visados a dos miembros del CPT y a sus familiares por presuntos vínculos con organizaciones criminales, una medida que incrementó las tensiones internas.
En el plano regional, Washington mantiene la Operación Lanza del Sur, con despliegue naval en el Caribe para reforzar la seguridad marítima y apoyar esfuerzos de contención ante el deterioro de la situación en Haití.
Con la expiración del mandato del Consejo Presidencial de Transición y sin una nueva autoridad legítima definida, Haití enfrenta nuevamente un vacío formal de poder, escenario que podría agravar la violencia, el deterioro de los servicios básicos, los desplazamientos forzados y la parálisis institucional.
Analistas advierten que, sin acuerdos políticos claros y condiciones mínimas de seguridad, la posibilidad de celebrar elecciones libres y creíbles en 2026, las primeras desde 2016, sigue siendo altamente incierta.














Un vacío así es peligroso
Ese país vive en crisis permanente
Haití no sale de una y entra en otra