Los colegios electorales de Tailandia cerraron este domingo a las 17:00 hora local, tras una doble jornada en la que los ciudadanos acudieron a las urnas para participar en elecciones generales y en un referéndum sobre la posibilidad de redactar una nueva Constitución, actualmente heredada del periodo de la junta militar que gobernó el país entre 2014 y 2019.
En un proceso que transcurrió sin reportes de incidentes graves, cerca de 53 millones de votantes estaban convocados para elegir a los 500 miembros de la Cámara de Representantes, órgano que a partir de abril deberá designar al próximo primer ministro.
Las autoridades electorales prevén dar a conocer resultados provisionales en las próximas horas, mientras que los primeros indicios apuntan a una alta participación, similar o superior al 75 % registrado en los comicios de 2023, según la afluencia observada en los casi 100,000 centros de votación habilitados en todo el país.
De acuerdo con encuestas previas, el Partido del Pueblo (PP), de corte reformista, se perfila como la fuerza más votada, seguido por el conservador Bhumjaithai (BJT). No obstante, los sondeos anticipaban que ninguna organización política lograría la mayoría absoluta de 251 escaños, lo que obligaría a la formación de alianzas parlamentarias.
Las elecciones fueron convocadas de manera anticipada por el primer ministro interino Anutin Charnvirakul, líder del BJT, en medio de un escenario de inestabilidad política que ha llevado a Tailandia a tener tres jefes de Gobierno desde los comicios de mayo de 2023.
En aquella ocasión, la entonces plataforma reformista Avanzar obtuvo la victoria, pero no pudo formar gobierno debido al veto del Senado, designado por el anterior régimen militar. Ese mecanismo fue modificado y, en esta ocasión, la Cámara Alta ya no interviene en la elección del primer ministro.
De forma paralela, los votantes participaron en un plebiscito para decidir si el país debe avanzar hacia una nueva Constitución, un tema central en el debate político tailandés y estrechamente vinculado a la influencia histórica de la monarquía y el Ejército en la vida institucional del país.














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