El presidente de Irán, Masud Pezeshkian, aseguró este miércoles que su gobierno está dispuesto a aceptar inspecciones internacionales que demuestren que su programa nuclear tiene fines exclusivamente pacíficos, aunque dejó claro que no aceptará lo que calificó como “exigencias excesivas” por parte de Estados Unidos.
Durante un discurso con motivo del 47 aniversario de la Revolución Islámica de 1979, el mandatario reiteró que Teherán no busca desarrollar armas nucleares y defendió el derecho del país a enriquecer uranio con fines civiles.
Las declaraciones se producen en medio de la reanudación del diálogo entre Irán y Estados Unidos en Omán, retomado tras la escalada militar de junio, cuando Israel lanzó ataques contra instalaciones iraníes y posteriormente Washington bombardeó tres centros nucleares.
Mientras Teherán insiste en que las negociaciones deben limitarse exclusivamente al ámbito nuclear, la administración estadounidense busca incluir en la agenda el programa iraní de misiles balísticos y el apoyo de la república islámica a grupos armados en la región, entre ellos Hamás, Hezbolá y los hutíes de Yemen.
Pezeshkian afirmó que su país continuará dialogando, pero advirtió que “Irán no cederá ante la agresión”. Actualmente, los inspectores del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) son responsables de verificar el cumplimiento de los compromisos nucleares iraníes, aunque desde hace meses no tienen acceso completo a determinadas instalaciones.
El pronunciamiento del presidente se dio en un contexto interno marcado por un fuerte despliegue de seguridad, tras las protestas registradas en enero contra el régimen. Organizaciones de derechos humanos han denunciado miles de muertos y decenas de miles de detenciones durante la represión.













