Colombia anunció este martes la reanudación de las negociaciones de paz con el Clan del Golfo, suspendidas hace dos semanas tras desacuerdos derivados de la cooperación del presidente Gustavo Petro con Estados Unidos.
La suspensión se produjo luego de que Petro acordara, durante una visita a la Casa Blanca el pasado 3 de febrero, realizar labores conjuntas con su homólogo estadounidense, Donald Trump, para ubicar a alias “Chiquito Malo”, máximo comandante de la organización narcotraficante.
El grupo armado había interrumpido los diálogos que se desarrollaban desde septiembre en Doha, Catar, al considerar que dichos acuerdos vulneraban la “buena fe” del proceso.
Sin embargo, la Oficina del Alto Comisionado para la Paz informó que delegados del Gobierno y del grupo se reunieron en Bogotá el 9 de febrero y dieron por superada la suspensión. “El proceso de paz continúa avanzando”, indicó la entidad en un comunicado.
Como parte del acercamiento con Washington, Petro entregó un listado de los principales jefes del narcotráfico colombiano con el fin de recibir apoyo de inteligencia para su captura. Entre los nombres priorizados figuran también alias “Iván Mordisco”, líder de una disidencia de las FARC, y “Pablito”, comandante del ELN en la frontera con Venezuela.
El Clan del Golfo —también conocido como Ejército Gaitanista de Colombia— negocia con el Ejecutivo un eventual desarme a cambio de beneficios judiciales.
En paralelo, el Departamento de Estado informó que junto con las fuerzas de seguridad colombianas se reinició la fumigación de cultivos ilícitos con glifosato, suspendida desde 2015. La medida marca un giro frente a la postura histórica de Petro, quien como senador fue crítico de esa práctica por sus efectos ambientales y en la salud.
El Gobierno colombiano también señaló que invitó a Venezuela a sumarse a la nueva estrategia conjunta contra organizaciones criminales que operan en la zona fronteriza.














Mejor una mesa de diálogo que un paro armado que asfixie a los pueblos
La paz total requiere sentarse con el que tiene el fusil, por muy incómodo que sea
Hablar no es ceder; es evitar que sigan cayendo soldados y campesinos en el Urabá.