El presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel, aseguró este jueves que su país “no agrede ni amenaza”, aunque advirtió que responderá “con determinación y firmeza” ante cualquier acto que considere una agresión terrorista contra la soberanía nacional.
En un mensaje publicado en redes sociales —el primero tras el incidente ocurrido en aguas territoriales cubanas que dejó cuatro fallecidos— el mandatario sostuvo que la isla defenderá su estabilidad frente a acciones que califica de “terroristas y mercenarias”.
El hecho se produjo en la costa norte de Villa Clara, donde, según el Ministerio del Interior, una lancha rápida procedente de Estados Unidos ingresó de forma ilegal en aguas cubanas y se enfrentó a disparos con una patrulla de las Tropas Guardafronteras.
De acuerdo con el informe oficial, el enfrentamiento dejó cuatro muertos entre los ocupantes de la embarcación y varios heridos, incluidos tripulantes de la lancha y un comandante cubano. Las autoridades aseguraron que la incursión tenía “fines terroristas” y señalaron que algunos de los implicados estaban incluidos en la lista nacional de personas vinculadas a actividades extremistas.
El canciller Bruno Rodríguez respaldó la postura del Ejecutivo y afirmó que la defensa del territorio y de la seguridad nacional es un deber ineludible del Estado.
El Ministerio del Interior informó además sobre la incautación de armas de fuego, explosivos artesanales y otros equipos tácticos, así como la detención en tierra de un presunto colaborador.
El incidente ocurre en medio de un escenario de fricciones entre La Habana y Washington, marcado por sanciones económicas y desacuerdos políticos. Aunque no se ha confirmado una relación directa entre el enfrentamiento y la coyuntura bilateral, el suceso podría aumentar la tensión diplomática entre ambos países.














Cuando un presidente habla de “agresión terrorista”, el tono es serio.
Cuba siempre ha defendido fuerte el tema de su soberanía.
Ese mensaje suena a advertencia clara en medio de tensiones.