El Gobierno de Ecuador confirmó la ruptura del diálogo bilateral con Colombia y dejó abierta la posibilidad de mantener de forma indefinida la denominada “tasa de seguridad” del 50% aplicada a productos importados desde el país vecino.
El ministro de Producción, Luis Alberto Jaramillo, aseguró que actualmente no existen conversaciones activas entre ambas naciones y condicionó la revisión de la medida a una respuesta concreta de Bogotá en materia de control fronterizo.
El presidente Daniel Noboa defendió la sobretasa, argumentando que responde a lo que calificó como un “descuido absoluto” en la frontera común.
Según explicó, Ecuador asume un costo cercano a 400 millones de dólares anuales en seguridad, especialmente en provincias fronterizas afectadas por la violencia. Añadió que, tras la implementación inicial del gravamen, las muertes violentas en esas zonas se habrían reducido en un 33,3%.
Noboa también vinculó la decisión al déficit comercial bilateral, que estimó en 1.100 millones de dólares, y señaló que la recaudación por la tasa de seguridad alcanzó hasta el momento los 13 millones de dólares.
La medida ha generado tensiones diplomáticas y comerciales entre ambos países, mientras permanece en incertidumbre el futuro de las relaciones bilaterales.














El tema del déficit comercial y la seguridad es delicado. Ojalá encuentren un punto medio que beneficie a ambos.
Las tensiones diplomáticas no le convienen a ninguno de los dos países. El diálogo debería retomarse pronto.
Si realmente bajaron las muertes en la frontera, entonces hay que analizar bien los datos antes de juzgar.
Una tasa del 50% es bastante alta. Eso puede impactar fuerte a importadores y consumidores.
La ruptura del diálogo siempre complica las cosas. Lo ideal sería buscar una solución sin afectar tanto el comercio.
Los empresarios de ambos lados deben estar preocupados.
Un 50% de tasa es fuerte, eso golpea directo al comercio.
Cuando dos países vecinos rompen diálogo, eso nunca trae nada bueno.