Una ola de indignación ha trascendido las fronteras de la República Dominicana tras la difusión de un video viral que muestra un presunto caso de maltrato infantil en el preescolar y guardería “Mi Segundo Hogar / Little Steps”, ubicado en el sector Ensanche Ozama, en Santo Domingo Este.
Según reportes del medio NTelemicro, las imágenes que circularon ampliamente en redes sociales muestran a la profesora Yamelsy Matos Beltré obligando a una niña de apenas dos años a ingerir su propio vómito. La gravedad del hecho provocó una reacción inmediata de las autoridades y de la sociedad, lo que derivó en el arresto de la docente por parte de la Policía Nacional de la República Dominicana.
Desde la mañana de este viernes, representantes del Ministerio Público de la República Dominicana, junto a psicólogos y directivos del centro educativo, se reunieron para evaluar el alcance del daño y establecer las responsabilidades legales correspondientes. La fiscal Ayeisa Cedeño, de la Unidad de Violencia de Género, confirmó que presentará una denuncia formal contra Matos Beltré por la agresión a la menor.
La situación también generó incidentes fuera del centro educativo. Durante el traslado de la maestra bajo custodia policial se registraron disturbios cuando un presunto familiar de la acusada agredió físicamente a un periodista que cubría el hecho. La situación obligó a los agentes a intervenir utilizando gas pimienta para dispersar a los presentes y restablecer el orden.
El abogado Emilio López, quien representa legalmente tanto a la docente como al centro educativo, aseguró que su defendida se encuentra “totalmente arrepentida” y avergonzada por lo ocurrido.
“La joven reconoció el hecho y la falta que cometió. Se manejó de manera inadecuada, pero asegura que las versiones se han magnificado fuera de contexto”, declaró.
El jurista explicó que la maestra atraviesa un periodo de inestabilidad emocional debido a situaciones personales recientes. Según indicó, es huérfana, proviene de un entorno familiar complejo y recientemente perdió a una amiga cercana, circunstancias que —según su versión— pudieron influir en su conducta.
Por su parte, Cindy Vargas, propietaria del preescolar, se mostró visiblemente afectada y rompió en llanto al hablar con la prensa. Afirmó que no tiene palabras para describir lo ocurrido y asumió la responsabilidad institucional por el hecho registrado dentro del centro educativo.
Las autoridades continúan las investigaciones para determinar las responsabilidades penales y garantizar la protección de la menor afectada.
















Ese caso debe investigarse de inmediato
Con los niños nadie debe abusar
Eso es algo muy indignante