El secretario del Tesoro de Estados Unidos, Scott Bessent, aseguró que una eventual postergación de la visita de Donald Trump a Pekín no estaría relacionada con la solicitud de cooperación a China para contribuir a la reapertura del Estrecho de Ormuz.
El funcionario explicó que cualquier cambio en la agenda presidencial respondería únicamente a decisiones internas del mandatario y no a una falta de respuesta por parte del gobierno chino sobre la situación en esa estratégica ruta marítima.
Bessent hizo la aclaración al término de una ronda de conversaciones comerciales celebrada en París, donde delegaciones de Washington y Pekín continuaron negociaciones destinadas a reducir tensiones económicas entre ambos países.
En los encuentros también participó el representante comercial estadounidense Jamieson Greer, mientras la delegación china estuvo encabezada por He Lifeng.
Las conversaciones buscan avanzar en posibles acuerdos antes del viaje previsto de Trump a China, aún pendiente de confirmación oficial por parte de Pekín.
El escenario se desarrolla además en medio de fricciones comerciales persistentes, nuevas investigaciones impulsadas por Washington y el debate sobre los aranceles aplicados a productos chinos.
La situación geopolítica en Oriente Medio también añade presión al diálogo bilateral, especialmente por el impacto internacional derivado de la crisis en el estrecho de Ormuz.














El Secretario del Tesoro negó que se esté usando la visita como «moneda de cambio» para que China mande barcos a Ormuz.
El viaje de Trump a Pekín está pautado para finales de marzo, pero la Casa Blanca está evaluando moverlo unos días.
Bessent aseguró que las conversaciones con China sobre el comercio son un carril aparte de la crisis de seguridad en el Medio Oriente.