El secretario de Defensa de Estados Unidos, Pete Hegseth, afirmó este miércoles que la ofensiva militar estadounidense dejó prácticamente destruida la capacidad industrial de Irán para producir misiles y armamento sofisticado.
Durante una rueda de prensa en Washington, Hegseth sostuvo que la operación logró desmantelar uno de los pilares centrales del sistema de defensa iraní, al asegurar que gran parte de la infraestructura dedicada a la fabricación de armamento quedó fuera de servicio.
El funcionario advirtió además que, de no haberse alcanzado un acuerdo, Estados Unidos tenía identificados nuevos objetivos estratégicos dentro de Irán, incluyendo plantas energéticas, puentes e instalaciones petroleras.
Por su parte, el jefe del Estado Mayor Conjunto, Dan Caine, indicó que aproximadamente el 90 % de las fábricas de armamento iraníes fueron impactadas, junto con más del 80 % de sus instalaciones de misiles y una parte considerable de su infraestructura nuclear.
Según explicó, entre los objetivos alcanzados figuran centros de producción de drones tipo Shahed, armamento utilizado por Teherán en distintos escenarios militares y también suministrado a Rusia.
Caine agregó que durante la ofensiva fueron atacados más de 13,000 objetivos, incluyendo depósitos de misiles balísticos, instalaciones de almacenamiento de drones y sistemas de defensa aérea.
Aunque actualmente existe un alto el fuego, ambos funcionarios advirtieron que las fuerzas estadounidenses permanecen en estado de alerta ante cualquier incumplimiento del acuerdo.
Hegseth también reiteró que Washington mantiene vigilancia sobre las reservas de uranio enriquecido iraní y advirtió que podrían adoptarse nuevas medidas si Teherán no accede a entregarlas.













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