La Cámara de Diputados de México aprobó en la madrugada de este jueves una versión reducida de la reforma electoral promovida por la presidenta Claudia Sheinbaum, centrada en recortes presupuestarios dentro del sistema electoral y de los congresos locales.
La propuesta, conocida como “plan B”, surge tras el fracaso de la iniciativa original presentada en marzo, que no logró respaldo suficiente al perder el apoyo de sus aliados legislativos, el Partido del Trabajo y el Partido Verde Ecologista de México.
A diferencia del proyecto inicial, que incluía cambios constitucionales sobre financiamiento partidario y selección de candidaturas, el texto aprobado se concentra en limitar salarios de funcionarios electorales, reducir recursos asignados a congresos estatales y modificar la composición de ayuntamientos.
La votación alcanzó mayoría calificada con 343 votos favorables, 124 en contra y una abstención, permitiendo que la propuesta avance en el proceso legislativo.
El dictamen ya había sido respaldado por el Senado de México y ahora deberá ser ratificado por al menos 17 congresos estatales para entrar en vigor.
La iniciativa recibió respaldo de las fuerzas oficialistas y de sus aliados parlamentarios, mientras partidos opositores como el Partido Acción Nacional y el Partido Revolucionario Institucional votaron en contra.















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