Las recientes declaraciones del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, contra el papa León XIV han generado una fuerte reacción de rechazo tanto en la comunidad católica como en sectores políticos del país.
Diversos líderes religiosos cuestionaron el tono del mandatario, al considerar inapropiado dirigir críticas de carácter político hacia el pontífice. El arzobispo Paul Coakley, presidente de la Conferencia de Obispos Católicos de EE. UU., lamentó las palabras de Trump y recordó que el papa no es un actor político, sino una figura espiritual.
A estas críticas se sumaron voces dentro y fuera de la Iglesia, como el sacerdote jesuita James Martin, quien calificó las declaraciones como carentes de caridad y contrarias a los valores cristianos.
Incluso figuras del ámbito político, como la congresista Marjorie Taylor Greene, manifestaron su desacuerdo con el mandatario, evidenciando el alcance de la controversia.
La polémica se intensificó luego de que Trump publicara en su red social un mensaje en el que cuestionaba el papel del papa en temas internacionales, sugiriendo que debería limitarse a su rol religioso. Posteriormente, difundió una imagen generada aparentemente con inteligencia artificial en la que se representaba a sí mismo como Jesucristo, lo que aumentó aún más las críticas.
Por su parte, el pontífice —cuyo nombre de nacimiento es Robert Prevost— ha respondido que continuará promoviendo la paz y no teme a las posturas del Gobierno estadounidense.
Este episodio se suma a una serie de tensiones previas entre ambas figuras, especialmente tras las diferencias sobre conflictos internacionales y llamados a la paz por parte del Vaticano.












Muy fuerte esas declaraciones
La gente no está de acuerdo
Eso ha causado mucha polémica