La Oficina de Control de Activos Extranjeros, adscrita al Departamento del Tesoro de Estados Unidos, emitió este martes dos nuevas licencias que alivian parcialmente las sanciones financieras impuestas a Venezuela durante la última década.
Las medidas permiten al Estado venezolano iniciar negociaciones comerciales con terceros países mediante la figura de “contratos contingentes”, acuerdos que podrán avanzar en su fase preliminar, pero cuya ejecución final dependerá de la aprobación de Washington.
Según el documento, estos contratos incluyen desde memorandos de entendimiento y propuestas en licitaciones, hasta acuerdos pendientes de ejecución o facturas pro forma, ampliando así el margen de maniobra para futuras inversiones.
Sin embargo, las licencias mantienen importantes restricciones. Quedan excluidas todas las operaciones que involucren a Petróleos de Venezuela, sus filiales o empresas mixtas donde tenga participación mayoritaria, así como cualquier pago de bonos o deudas del Estado.
Asimismo, se prohíben mecanismos de pago mediante canje de deuda, oro, criptomonedas o activos digitales emitidos por el Gobierno venezolano, y se veta la firma de contratos con entidades de países como China, Rusia, Irán, Corea del Norte y Cuba.
Estas acciones forman parte de una estrategia más amplia de Washington para flexibilizar —sin eliminar completamente— el régimen de sanciones, permitiendo cierta reactivación económica bajo estricta supervisión internacional.












