El estrecho de Ormuz volvió a cerrarse, según autoridades de Irán, tras una breve reapertura que no se extendió ni 24 horas en el marco del acuerdo reciente. Teherán acusa a Estados Unidos de mantener acciones de “piratería” mediante el bloqueo de sus puertos.
El Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica aseguró que la situación en el estrecho ha regresado a su estado anterior, como respuesta a lo que considera una escalada de presión por parte de Washington. La medida representa un nuevo giro en la crisis, pese a los intentos recientes de distensión en la región.
Desde la Casa Blanca, el presidente Donald Trump defendió la continuidad del bloqueo naval, afirmando que se mantendrá vigente hasta que se alcance un acuerdo total con Teherán.
Esta postura contrasta con declaraciones recientes del canciller iraní, Abbas Araghchi, quien había asegurado que el estrecho permanecería abierto al tránsito comercial como parte de los compromisos asumidos tras el alto el fuego en Líbano.
En paralelo, Trump indicó que Israel tiene prohibido reanudar los bombardeos en territorio libanés, en medio de una tregua de diez días que ha permitido el regreso de miles de desplazados a sus hogares tras semanas de enfrentamientos.
El cierre del estrecho de Ormuz —clave para el transporte global de petróleo— vuelve a generar preocupación en los mercados internacionales y evidencia que las tensiones en la región siguen lejos de resolverse.












