El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, arremetió contra un acuerdo para la explotación de tierras raras en el estado de Goiás, calificándolo como una “vergüenza” y cuestionando su legalidad. El mandatario criticó que el gobernador Ronaldo Caiado haya pactado con la empresa USA Rare Earth, al considerar que se trata de una atribución exclusiva del gobierno federal.
La polémica surge tras conocerse la fusión entre la minera brasileña Serra Verde y la firma estadounidense, en una operación valorada en 2.800 millones de dólares. El acuerdo busca impulsar la producción de minerales estratégicos como terbio, itrio y disprosio, esenciales para industrias tecnológicas, energías limpias, defensa y fabricación de vehículos eléctricos.
Lula advirtió que este tipo de negociaciones podrían comprometer la soberanía nacional si no se regulan adecuadamente. “Si no tenemos cuidado, venderán Brasil”, afirmó, en referencia a sectores de la oposición, al tiempo que insistió en que los recursos naturales deben gestionarse bajo control del Estado.
El trasfondo del conflicto trasciende lo económico. Brasil posee algunas de las mayores reservas de tierras raras fuera de Asia, lo que lo convierte en un actor clave en la competencia global por estos recursos, dominada actualmente por China. La entrada de capital estadounidense en este sector se interpreta como parte de una estrategia para diversificar las cadenas de suministro y reducir la dependencia de Pekín.
El acuerdo incluye además un contrato de suministro a largo plazo, financiado inicialmente por empresas y agencias estadounidenses, lo que refuerza la dimensión geopolítica de la operación y alimenta el debate interno en Brasil sobre control de recursos estratégicos.













las tierras raras valen mucho y todo el mundo quiere control
cuando lula habla así es porque el tema ta caliente
eso es un choque directo entre el gobierno central y el estado