El Gobierno de Irán ha optado por ampliar su estrategia diplomática en medio del estancamiento de las negociaciones con Estados Unidos, impulsando contactos con actores regionales y aliados internacionales.
Como parte de este enfoque, el ministro de Exteriores, Abás Araqchí, emprendió una gira que incluyó visitas a Islamabad, Mascate y Moscú, con el objetivo de promover un nuevo esquema de diálogo que involucre a varios países en la búsqueda de una salida al conflicto.
Analistas señalan que Teherán intenta trasladar las negociaciones de un enfoque bilateral hacia uno regional, en el que se aborden por separado aspectos como el fin de las hostilidades, la situación en el estrecho de Ormuz y el programa nuclear iraní.
Este movimiento se produce en un contexto de mayor firmeza por parte de Irán, que condiciona cualquier avance a que Washington levante las restricciones marítimas impuestas a sus puertos y embarcaciones.
Durante su paso por Omán, Araqchí sostuvo encuentros con autoridades locales para tratar temas relacionados con el control y uso del estrecho de Ormuz, una vía estratégica para el comercio energético mundial. Mientras tanto, en Rusia, el canciller busca respaldo político del presidente Vladímir Putin, considerado un aliado clave y un posible mediador en eventuales acuerdos.
El escenario actual refleja un proceso complejo, marcado por diferencias entre las partes y por intentos de redefinir los términos de negociación en medio de un frágil equilibrio regional.















irán tratando de ganar apoyo en la región
cuando las negociaciones se estancan hay que buscar otras vías
eso es una movida estratégica para no quedarse aislado