Cada 8 de mayo se conmemora el Día Mundial del Cáncer de Ovario, una fecha dedicada a crear conciencia sobre esta enfermedad que afecta a miles de mujeres en todo el mundo y que, en muchos casos, es detectada en etapas avanzadas.
La efeméride fue creada en 2013 por organizaciones internacionales vinculadas a la lucha contra el cáncer de ovario, con el objetivo de promover la prevención, la detección temprana y el acceso a información sobre esta patología.
El cáncer de ovario es considerado uno de los tipos de cáncer ginecológico más peligrosos debido a que en sus primeras fases suele no presentar síntomas claros. Entre las señales más frecuentes figuran dolor e inflamación abdominal, cambios digestivos, pérdida del apetito, sangrados vaginales anormales y necesidad frecuente de orinar.
Especialistas advierten que factores como la edad superior a los 50 años, antecedentes familiares, obesidad, tabaquismo, menopausia tardía y ciertas condiciones ginecológicas pueden aumentar el riesgo de desarrollar la enfermedad.
De acuerdo con datos internacionales, alrededor del 70 % de los casos se diagnostican tardíamente, lo que reduce las posibilidades de tratamiento efectivo.
En el marco de esta fecha, organizaciones y centros de salud realizan jornadas educativas, charlas y campañas de sensibilización para fomentar los chequeos ginecológicos periódicos y recordar la importancia de prestar atención a los síntomas.
La campaña mundial de este año mantiene el lema “Ninguna mujer se queda atrás”, promoviendo solidaridad, apoyo y mayor acceso a la atención médica para las pacientes afectadas por esta enfermedad.













