El Gobierno de Cuba condenó “en los términos más enérgicos” la acusación presentada por el Departamento de Justicia de Estados Unidos contra el expresidente Raúl Castro, calificándola como una “canalla acusación” y una “provocación política” sin base jurídica.
A través de un comunicado difundido por el Partido Comunista de Cuba, las autoridades cubanas afirmaron que Washington “carece de legitimidad y jurisdicción” para llevar adelante dicha acción y acusaron a EE.UU. de utilizar el caso como pretexto para justificar mayores presiones y posibles agresiones contra la isla.
La Habana sostuvo que la acusación está relacionada con el derribo en 1996 de dos aeronaves pertenecientes a la organización Hermanos al Rescate, radicada en Miami, argumentando que dichas avionetas habían violado en múltiples ocasiones el espacio aéreo cubano.
Según el comunicado, entre 1994 y 1996 se registraron más de 25 incursiones aéreas consideradas hostiles por las autoridades cubanas, denuncias que —afirman— fueron notificadas previamente ante organismos estadounidenses e internacionales.
El Gobierno cubano defendió además que la actuación de la isla constituyó un “acto de legítima defensa”, amparado por la Carta de las Naciones Unidas y normas internacionales sobre soberanía aérea.
Por su parte, el presidente cubano Miguel Díaz-Canel calificó el proceso como una “acción política, sin ningún basamento jurídico”.
En el cierre del comunicado, las autoridades reafirmaron su respaldo a Raúl Castro y aseguraron que el pueblo cubano mantendrá la defensa de la revolución socialista “frente al bloqueo y las amenazas externas”.















