Al menos 11 personas murieron y decenas resultaron heridas tras una nueva oleada de ataques con drones y misiles lanzados por Rusia contra distintas ciudades de Ucrania, informó este lunes el presidente ucraniano, Volodímir Zelenski.
Los bombardeos afectaron principalmente a Kiev y Járkiv, en medio de los esfuerzos diplomáticos impulsados por Estados Unidos para intentar poner fin a la guerra iniciada en febrero de 2022.
En la capital ucraniana fallecieron cinco personas y al menos 30 resultaron heridas, entre ellas dos niños de 5 y 6 años, según las autoridades locales. Los ataques provocaron incendios y daños en edificios residenciales, mercados y otros establecimientos.
Zelenski afirmó que Rusia lanzó 70 misiles y 611 drones durante la noche, en una de las ofensivas más intensas de las últimas semanas, y aseguró que estos hechos evidencian la intención de Moscú de prolongar el conflicto.
Uno de los daños más significativos se registró en la Lavra de Kiev-Pechersk, un emblemático complejo monástico fundado en el siglo XI y declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. El techo de la Catedral de la Dormición resultó afectado por un incendio tras el impacto de drones, según informó la Iglesia ortodoxa ucraniana.
El mandatario calificó el ataque contra el recinto religioso como «el mayor crimen de Rusia contra la cultura cristiana» y pidió a los países aliados aumentar la presión sobre Moscú y reforzar las capacidades de defensa aérea de Ucrania.
Por su parte, el Ministerio de Defensa ruso aseguró que los ataques estuvieron dirigidos contra instalaciones militares e industriales relacionadas con la producción de drones y misiles, y negó haber atacado deliberadamente el complejo religioso.













