Bogotá.– El presidente electo de Colombia, Abelardo de la Espriella, anunció este martes la suspensión inmediata del proceso de transición con el Gobierno del presidente Gustavo Petro, al que acusó de desconocer el resultado de las elecciones celebradas el pasado 21 de junio.
La decisión fue comunicada a través de la red social X, donde De la Espriella informó que instruyó al vicepresidente electo, José Manuel Restrepo, a detener el empalme con la administración saliente, al considerar que el actual Gobierno ha asumido una actitud que pone en duda la legitimidad del mandato otorgado por los ciudadanos.
«Nuestro deber es proteger los intereses de la Nación y garantizar una transición seria y transparente, no legitimar un gobierno que pretende desconocer el orden constitucional», expresó el mandatario electo.
Restrepo, quien encabezaba las reuniones de transición iniciadas hace dos semanas, afirmó que la medida responde a la negativa de Petro de reconocer oficialmente la victoria de De la Espriella.
«Casi 13 millones de colombianos eligieron un nuevo rumbo para el país. Nadie tiene derecho a desconocer ese mandato popular», manifestó el vicepresidente electo.
Las declaraciones se producen después de que Petro insistiera en cuestionar el resultado electoral. El mandatario aseguró el lunes que De la Espriella «no ganó» las elecciones y reiteró, sin presentar pruebas, sus denuncias sobre un supuesto fraude durante el escrutinio.
En una publicación en X, Petro sostuvo que el verdadero ganador habría sido el candidato del Pacto Histórico, Iván Cepeda, pese a que las autoridades electorales proclamaron oficialmente la victoria de De la Espriella y las misiones internacionales de observación validaron la transparencia del proceso.
Aunque el Gobierno entrante suspendió el empalme institucional, Restrepo aseguró que continuarán recopilando información sobre el estado de la administración pública para preparar la llegada del nuevo gobierno el próximo 7 de agosto.
De la Espriella ha señalado que la transición no debe limitarse al intercambio de información entre equipos técnicos, sino convertirse en una auditoría que permita establecer las condiciones en que recibirá el Estado e identificar posibles irregularidades en la gestión saliente.














