República Dominicana.– El Centro de Operaciones de Emergencias (COE) elevó este jueves a siete las provincias en alerta amarilla y mantuvo ocho en alerta verde, debido a la incidencia de una vaguada y una onda tropical que continuarán provocando aguaceros fuertes, tormentas eléctricas, ráfagas de viento y posibles granizadas.
De acuerdo con el Instituto Dominicano de Meteorología (INDOMET), las lluvias tendrán mayor incidencia durante la tarde y las primeras horas de la noche en provincias como Monte Plata, Monseñor Nouel, Sánchez Ramírez, La Vega, Santo Domingo, San Cristóbal, Duarte, Espaillat, Hermanas Mirabal, Puerto Plata, Valverde, Santiago y Santiago Rodríguez.
En alerta amarilla se encuentran La Vega, Sánchez Ramírez, Monseñor Nouel, San Pedro de Macorís, San Cristóbal, la provincia Santo Domingo y el Distrito Nacional.
Mientras que en alerta verde permanecen Santiago, Puerto Plata, Espaillat, Duarte, Hato Mayor, Hermanas Mirabal, Monte Plata y San José de Ocoa.
El COE advirtió que persiste el riesgo de inundaciones urbanas y rurales, crecidas de ríos, arroyos y cañadas, así como deslizamientos de tierra en las zonas vulnerables.
En su informe preliminar, la institución reportó que en Las Guáranas, provincia Duarte, una persona resultó herida luego de que una palma cayera sobre una camioneta debido a los fuertes vientos. Asimismo, en Cotuí, provincia Sánchez Ramírez, unas 15 viviendas fueron parcialmente inundadas por las lluvias, aunque las autoridades informaron que la situación volvió a la normalidad.
En cuanto a las condiciones marítimas, el INDOMET recomendó mantener en puerto las embarcaciones pequeñas, frágiles y medianas en varios tramos de las costas Caribe y Atlántica debido al oleaje peligroso.
El organismo exhortó a la población a mantenerse atenta a los boletines oficiales, evitar cruzar ríos, arroyos y cañadas con altos volúmenes de agua, y abstenerse de utilizar balnearios en las provincias bajo alerta.















Manténganse atentos a los boletines oficiales
Mucha prudencia al conducir
Es mejor prevenir que lamentar