El Gobierno de Cuba oficializó un aumento en los precios del gas licuado de petróleo (GLP) y del gas manufacturado, una medida que impactará a más de 1.7 millones de usuarios y que las autoridades atribuyen a la crisis económica y al recrudecimiento del embargo estadounidense.
Las nuevas tarifas fueron establecidas mediante resoluciones del Ministerio de Finanzas y Precios, publicadas este jueves en la Gaceta Oficial. Con el ajuste, el cilindro de 10 kilogramos de GLP pasará de costar 213 pesos cubanos (CUP) a 350 CUP, lo que representa un incremento de más del 60 %.
Según datos oficiales, el país cuenta con más de 1.7 millones de clientes de gas licuado, concentrados principalmente en La Habana y en las provincias de Matanzas, Villa Clara, Camagüey, Holguín y Santiago de Cuba.
En cuanto al gas manufacturado, el precio para los sectores residencial y no residencial aumentará de 2.20 CUP a cinco CUP por metro cúbico. No obstante, las instituciones que prestan servicios sociales, como hospitales, hogares de ancianos y centros de atención a menores, mantendrán una tarifa bonificada equivalente al 20 % de descuento.
El Ministerio de Finanzas y Precios explicó que las limitaciones para acceder a divisas han reducido la capacidad de importar combustibles, afectando el suministro de GLP y dificultando cubrir la demanda nacional. Además, indicó que será necesario aplicar tarifas en dólares estadounidenses a determinados clientes con capacidad para operar en esa moneda.
Las autoridades cubanas sostienen que el endurecimiento de las sanciones económicas y energéticas impuestas por Estados Unidos ha agravado la disponibilidad de combustibles, obligando al Gobierno a implementar medidas para reducir el consumo y garantizar la sostenibilidad del servicio.
El incremento de las tarifas ocurre en un contexto de profunda crisis económica que atraviesa la isla, marcada por problemas de abastecimiento, escasez de divisas y dificultades para importar productos esenciales.














Un aumento que generará muchas reacciones.
Esperemos que se proteja a los más vulnerables.
El costo de la vida sigue siendo un desafío.