Los bomberos griegos mantienen una intensa lucha contra los incendios forestales que afectan la isla de Creta, donde el fuego ha consumido amplias zonas y obligado a evacuar a miles de personas, en medio de un verano marcado por las altas temperaturas y la sequía que golpean a Europa.
Uno de los incendios se declaró la noche del miércoles en el sur de la isla, provocando la evacuación de unos 8,000 turistas y residentes de la localidad de Agia Galini. Aunque la mayoría ya pudo regresar, las autoridades informaron que los daños materiales son considerables.
En el norte de Creta, otro incendio afectó áreas cercanas a la ciudad de Rétino, donde se estima que unas 4,500 hectáreasfueron arrasadas por las llamas entre el miércoles y el jueves.
Las autoridades indicaron que, si bien la situación ha mejorado, el fuego aún no está completamente bajo control debido a la persistencia de focos activos. En otras regiones del país, incluida la península del Peloponeso, también se desarrollan operaciones para contener nuevos incendios con el apoyo de aviones cisterna y helicópteros.
Grecia mantiene en alerta máxima a los servicios de emergencia por los fuertes vientos y las elevadas temperaturas, factores que favorecen la propagación de las llamas.
Europa sigue bajo presión
Mientras tanto, el megaincendio que afectó el suroeste de Francia permanece contenido dentro de su perímetro, aunque continúan algunas zonas con actividad. El siniestro, considerado el más grave registrado en el país desde 1949, consumió 42,000 hectáreas, obligó a evacuar a más de 220,000 personas y destruyó cerca de 240 viviendas.
En España, las autoridades levantaron el estado de emergencia tras controlar el incendio que amenazó zonas próximas a Madrid, aunque advirtieron que una nueva ola de calor mantiene elevado el riesgo de nuevos fuegos.
Portugal también combate importantes incendios forestales en el norte del país, donde más de un millar de bomberos trabajan para contener las llamas que ya han devastado alrededor de 6,000 hectáreas.
Los expertos atribuyen el incremento de estos incendios a las prolongadas olas de calor y la sequía que afectan al continente, condiciones agravadas por el cambio climático y que mantienen a varios países europeos en alerta ante nuevos episodios de fuego.














