Una serie de ciberataques contra sistemas de agua de Estados Unidos ha afectado al menos a siete estados, mientras agencias federales y autoridades locales refuerzan las medidas de seguridad para proteger la infraestructura crítica del país. Hasta el momento, no se han reportado casos de agua contaminada o no apta para el consumo.
Las primeras investigaciones apuntan a Irán como el principal sospechoso detrás de los ataques, aunque las autoridades estadounidenses aclaran que la atribución aún no es definitiva.
En una advertencia conjunta, el FBI y la Agencia de Protección Ambiental (EPA) informaron que parte de la actividad maliciosa logró afectar las operaciones de algunos sistemas de agua. Por su parte, la Agencia de Seguridad de Infraestructura y Ciberseguridad (CISA) indicó que varios incidentes obligaron a emitir avisos para hervir el agua y a operar manualmente algunas instalaciones.
Durante la última semana se notificaron incidentes en cerca de siete estados. Según The New York Times, Minnesota fue el primero en informar públicamente sobre una ola de intrusiones que afectó a 30 sistemas de agua, mientras que Michigan y Wisconsin también confirmaron ataques similares.
Las autoridades señalaron que no existen indicios de un móvil económico, lo que reduce la posibilidad de que se trate de delincuencia común y fortalece la hipótesis de un ataque con motivaciones geopolíticas.
Aunque los organismos federales consideran a Irán como el principal sospechoso, explicaron que la investigación continúa en una fase preliminar y que obtener pruebas forenses concluyentes podría tomar varios meses, si es que finalmente se logra.














