El asesor en Seguridad Nacional de la Casa Blanca, Jake Sullivan, declaró que Estados Unidos castigaría cualquier uso de la violencia hacia los manifestantes en Cuba.
«Estados Unidos apoya la libertad de expresión y reunión en Cuba y condenaría en términos energéticos cualquier violencia contra manifestantes pacíficos que ejercen sus derechos universales», tuiteó.
En diversas localidades de la isla tuvieron lugar manifestaciones multitudinarias este 11 de julio. De acuerdo con los datos del proyecto Inventario, que analiza estadísticas en Cuba, las protestas se celebraron en más de 20 localidades del país.
Los protestantes salieron a las calles criticando al Gobierno cubano por el impacto de la crisis económica y la pandemia de COVID-19.
Miguel Díaz-Canel, presidente de Cuba, calificó de intentos de «desestabilización» las manifestaciones, y además acusó a Estados Unidos de provocarlas.
Además, apuntó que los problemas económicos que vive la isla son consecuencias directas del bloqueo que mantiene Estados Unidos; por otro lado, afirmó que Washington financia unos grupos opositores que aprovechan la crisis económica y el rebrote del COVID-19 para incentivar sus acciones desestabilizadoras para provocar el derrocamiento del Gobierno en la isla.
Al hablar sobre el aumento de los casos de COVID-19, Díaz Canel subrayó que «no es solo un caso cubano», y prometió que Cuba va a resolver el pico pandémico.
El mandatario cubano además llamó a la población a «salir a las calles a defender la Revolución», a enfrentarse a los elementos desestabilizadores e imponer la voluntad de la mayoría.









