Desde agosto, la empresa estadounidense El Paso Water arroja diariamente 10 millones de galones de agua contaminada al Río Bravo, luego de la rotura de sus tuberías de aguas residuales.
A pesar de los altos niveles de contaminación que esto provoca, la compañía se dice imposibilitada para frenar el derrame antes de que acabe el año.
Desde el pasado 10 de agosto se reportó el desvío de aguas negras (principalmente proveniente de inodoros y desagües) en el lecho cercano a Paisano Drive y Racetrack Drive, en Ciudad Juárez, Chihuahua, luego de que las tuberías que desviaban el agua se rompieron.
Según la explicación que dio la empresa, las fuertes lluvias y las inundaciones reportadas este año provocaron que las tuberías cercanas a una estación de bombeo se reventaran al mismo tiempo, después de 25 años de funcionamiento.
Estas tuberías, que además contaban con un recubrimiento, podían transportar a las plantas de recuperación de agua de Hickerson las cargas de aguas residuales de 17.500 hogares.
A pesar del enorme riesgo a la salud que genera esto, la compañía no ha dejado de desviar las aguas residuales al Río Bravo argumentando que las labores de reparación no son tan sencillas.
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