El país se paralizó. República Dominicana quedó a oscuras por casi siete horas en algunas zonas, con miles de personas atrapadas en ascensores y un caos generalizado que puso en jaque la seguridad nacional. ¿Y el Gobierno? Dando explicaciones tardías mientras el pueblo sufría las consecuencias.
Todavía pasada las 10 de la noche, gran parte del territorio seguía sin energía. En San Francisco de Macorís, los apagones encendieron la furia ciudadana: neumáticos ardiendo, calles bloqueadas y un grito común —¡ya está bueno!—.
El apagón provocó la salida de servicio del Metro y el Teleférico de Santo Domingo, desató el caos en el tránsito, dejó edificios sin ascensores y negocios paralizados. En varios puntos del país, los bomberos tuvieron que rescatar a personas atrapadas.
Hasta el Hospital Metropolitano de Santiago (HOMS) suspendió consultas y servicios ambulatorios, mientras el Estadio Cibao quedaba a oscuras en pleno juego entre las Águilas y los Gigantes. Los fanáticos, resignados, encendieron las linternas de sus celulares como única luz.
La ministra de Interior y Policía, Faride Raful, informó que el apagón se habría originado por un circuito dañado en una subestación eléctrica. Prometió investigaciones y aseguró que se activó un plan de emergencia con apoyo de la Policía, el Ejército y la DIGESETT. Sin embargo, la realidad fue otra: caos, oscuridad y una ciudadanía sin respuesta.
El ministro de Energía y Minas, Joel Santos Echavarría, dijo que los técnicos trabajan “sin descanso” para restablecer el servicio. Pero las horas pasaban… y nada.
Y en medio del apagón, Leonel Fernández lanzó una crítica contundente: “La indignación del pueblo está más que justificada. La ineficiencia del gobierno del PRM no podría ser mayor. El apagón es general: el Metro, hospitales y escuelas permanecen en sombras.
El tránsito, con los semáforos inoperantes, es un caos.
El descuido es incalificable. El Metro de Santo Domingo opera con tres subestaciones interconectadas y tiene capacidad propia de 40 megavatios. ¿Por qué esos 40 megavatios no entraron en funcionamiento durante el apagón de hoy?
Solo hay una explicación: la falta de mantenimiento y la ineficacia del PRM. ¡Increíble!”
Un apagón de esta magnitud no es solo una falla técnica: es el reflejo de un país donde la improvisación se volvió rutina y la gestión brilla… por su ausencia.
Y mientras tanto, el pueblo sigue esperando la luz, literal y políticamente.












La gente lo dijo claro: queremos luz, pero también queremos seriedad en el manejo del país
Eso no fue un apagón, eso fue un apagón moral pa este gobierno
Si el Metro tiene 40 megavatios propios y no sirvieron, algo raro hay ahí
En los edificios la gente atrapá gritando, y el gobierno hablando de “plan de emergencia”
El pueblo ta cansao de tanta ineficiencia, siete horas sin luz en pleno 2025 es una vergüenza
Prometen investigación, pero ya to’ el mundo sabe que eso se queda en palabras
El apagón dejó claro que este sistema eléctrico es un relajo de nunca acabar
La DIGESETT tratando de poner orden sin semáforos, eso era una locura en las calles
Leonel no perdió tiempo pa darle su fuetazo al gobierno, y con razón
Las Águilas y los Gigantes jugando a oscuras, eso fue el colmo de los colmos
Hasta el HOMS sin luz, dime tú, si los hospitales están así qué quedará pa los barrios
En San Francisco la gente no aguantó más, eso fue fuego y humo por todos los lados
En este país el gobierno da explicaciones cuando ya la gente ta cansá de esperar
Uno no sabe si reír o llorar cuando ve que hasta el Metro quedó trancao en plena oscuridad
El apagón fue tan fuerte que parecía que el país entero se desconectó del mapa