República Dominicana. – El discurso oficial es el mismo: las EDES dicen que luchan contra el fraude y que trabajan por un servicio “seguro y de calidad”. Pero la realidad quema como un apagón en pleno calor: lo que de verdad funciona en el sector eléctrico son los contratos caros, los préstamos y la justificación eterna.
El déficit de las distribuidoras no para de crecer, llegando a un 44.3% en lo que va del año. Y mientras los barrios se hunden en la oscuridad, el Gobierno sigue firmando acuerdos con generadoras como Karpowership y SIBA Energy, pagando precios de hasta 115.5 USc/Kwh. En otras palabras: el pueblo paga la factura y las empresas hacen su agosto.
De los US$300 millones prometidos en inversión, apenas se han invertido US$78.6 millones. ¿Y el resto? Nadie sabe, nadie responde. Lo que sí está claro es que los apagones se multiplican en sectores de la capital y el interior, con cortes de hasta 12 horas que tumban negocios y enferman familias enteras.
Pero lo más descarado es que el propio Gobierno, mientras pide paciencia, anuncia querellas contra exfuncionarios del pasado por un desfalco de RD$50 mil millones en contratos eléctricos fraudulentos. ¿Y los responsables de hoy? ¿Quién responde por la crisis actual?
Porque una cosa es señalar lo que hizo el PLD y otra muy distinta es enfrentar lo que está pasando bajo esta gestión. Los apagones no son herencia, son presente. El déficit no es del pasado, es de ahora. La oscuridad que vive el país no se resuelve con excusas ni comunicados.
El Gobierno se llena la boca hablando de transparencia, pero en las calles la gente solo ve candela, apagones y facturas que no cuadran. El fraude eléctrico no es un rumor: está en cada promesa incumplida que nos deja a oscuras.















Las EDES piden confianza, pero ¿cómo confiar en un sistema eléctrico que se cae cada semana?
Siempre la misma historia, prometen estabilidad y al final seguimos con los apagones como si viviéramos en los años 80.
Uno paga la luz bien cara y lo que recibe son apagones crónicos. La confianza no se gana con discursos, sino con resultados.
Lo irónico es que los apagones son los únicos que nunca fallan, siempre llegan a tiempo.
La única energía que sobra en este país es la de la gente protestando a oscuras.
¿US$300 millones prometidos? Eso suena más a película de ciencia ficción que a inversión real.
Ellos hablan de megavatios y yo hablo de megacalor, porque sin abanico no se duerme.
Con tanto contrato y generadora, el país debería brillar como Las Vegas… pero lo que brilla es el fósforo de la vela.
Dice el Gobierno que el fraude eléctrico es el culpable… ¡pero el verdadero fraude es lo que uno paga de luz sin tenerla!
Ya está bueno de cuentos. Que alguien explique por qué el dinero no llega a inversión, pero sí alcanza pa’ contratos inflados.
Uno se mata pagando facturas carísimas y lo que recibe es un apagón de 12 horas. ¿Quién le devuelve esa pérdida al pueblo?
¿Y de qué sirve acusar a los de antes si los de ahora hacen lo mismo? ¡El apagón no tiene color político, tiene dueño: la corrupción!
El Gobierno habla de transparencia, pero la única claridad que tenemos es la del sol cuando no hay luz en la casa.
Siempre el mismo relajo: contratos multimillonarios pa’ las generadoras, y los barrios apagados como si viviéramos en cuevas.
es como si las empresas hacen su agosto y el pueblo sigue pagando los platos rotos
cada mes suben las facturas y la calidad del servicio va para atrás
los apagones no son herencia son el reflejo de la mala gestión presente
eso de confíen en nosotros suena a burla porque la confianza no se gana con excusas
los negocios se caen y las familias pasan calor mientras las EDES piden paciencia
parece que la oscuridad se volvió parte del día a día en este país