En lo alto de las colinas cercanas a Ramala, el pequeño ypueblo de Taybeh resiste en ysilencio. Considerado el último municipio completamente cristiano de Cisjordania, sus calles hoy lucen vacías, con negocios cerrados y un ambiente marcado por la incertidumbre. Para muchos de sus habitantes, emigrar se ha convertido en la única alternativa imaginable.
Con una población aproximada de 1.200 personas, Taybeh ha perdido cerca de 300 residentes desde 2016. Solo desde octubre de 2023, al menos 15 familias —unas 70 personas— han abandonado el lugar, según líderes religiosos locales. La falta de empleo, las restricciones de movimiento y los recurrentes episodios de violencia atribuidos a colonos israelíes han acelerado la salida.
El padre Bashar Fawladeh, párroco de la iglesia católica Cristo Redentor del Patriarcado Latino, advierte que la comunidad atraviesa uno de sus momentos más delicados. Asegura que los ataques, el temor constante y la sensación de impunidad están empujando lentamente a la población a marcharse.
En los últimos meses se han registrado incendios de vehículos, pintadas intimidatorias y daños a olivares, principal sustento económico del pueblo. En julio de 2025, colonos incendiaron áreas cercanas a la iglesia en ruinas de San Jorge, que data del siglo V, así como un antiguo cementerio bizantino. El hecho provocó la visita de líderes de distintas iglesias cristianas de Tierra Santa, quienes denunciaron un clima de intimidación sistemática.
La situación económica tampoco ofrece alivio. Muchos residentes señalan que obtener permisos para trabajar en Israel o en Jerusalén Este es cada vez más difícil, lo que limita las oportunidades laborales. Jóvenes como Abed —nombre ficticio— estudian idiomas con la esperanza de emigrar a Europa.
Mientras tanto, las campanas de las tres iglesias del pueblo —latina, greco-católica melquita y greco-ortodoxa— continúan sonando cada día, como símbolo de una presencia cristiana que se remonta a siglos atrás y que hoy enfrenta un futuro incierto.
El caso de Taybeh refleja las tensiones más amplias en Cisjordania, donde la expansión de asentamientos y los episodios de violencia han profundizado la fragilidad de numerosas comunidades palestinas. Para muchos en el pueblo, la preocupación ya no es solo el presente, sino la posibilidad de que desaparezca una de las últimas localidades cristianas íntegramente habitadas en la región.















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Así es que se baten los grandes protegiendo su identidad hasta el último minuto aunque la maleta esté lista debajo de la cama
Que sigan rezando y esperando porque mientras quede una familia en Taybeh el pueblo sigue vivo y con posibilidad de renacer
Taybeh se la está jugando hoy martes demostrando que la fe mueve montañas pero que la soledad de las calles vacías duele en el alma