Kiev — Un nuevo ataque a gran escala de Rusia contra Ucrania dejó al menos seis muertos, entre ellos una madre y sus dos hijas, mientras las gestiones diplomáticas lideradas por Estados Unidos para poner fin a la guerra vuelven a estancarse.
Durante la noche, oleadas de drones y misiles impactaron en al menos ocho ciudades ucranianas, incluyendo Kiev, donde un bombardeo provocó un incendio en una vivienda que acabó con la vida de la mujer y sus hijas de seis meses y doce años, según el gobernador Mykola Kalashnyk. Solo en la capital, 25 personas resultaron heridas, cinco de ellas niños.
En Járkiv, un dron ruso impactó un jardín de infantes, dejando un muerto y seis heridos. El presidente Volodymyr Zelensky dijo que varios niños tuvieron que ser atendidos por crisis nerviosas tras el ataque.
De acuerdo con la Fuerza Aérea ucraniana, Rusia lanzó más de 400 drones y 28 misiles, apuntando principalmente a infraestructuras energéticas. Varias regiones sufrieron apagones. “Todo se llenó de fuego, los vidrios se rompieron, los niños gritaban”, relató una vecina de Kiev.
Los ataques ocurrieron en medio del fracaso de las negociaciones impulsadas por el presidente estadounidense Donald Trump, quien canceló su encuentro con Vladimir Putin tras la negativa rusa a detener la ofensiva. Trump calificó la reunión como una “pérdida de tiempo”.
Desde Moscú, el portavoz Dmitry Peskov aseguró que la cumbre requería “una preparación cuidadosa”, mientras Zelensky pidió más sanciones y armamento de largo alcance a sus aliados del G7 y la Unión Europea.
Pese a la ofensiva, analistas señalan que Rusia no ha logrado avances significativos en el frente, mientras Ucrania enfrenta la falta de tropas y depende del apoyo internacional para sostener la resistencia.
Las fuerzas ucranianas respondieron atacando una planta química en la región rusa de Bryansk con misiles Storm Shadow, aunque Moscú aseguró haber derribado 33 drones enemigos.
Zelensky inició una gira diplomática por Noruega y Suecia antes de nuevas reuniones europeas que buscarán aumentar la presión sobre el Kremlin.













Rusia sigue dándole sin parar y la gente común es la que paga los platos rotos
Qué tristeza ver morir una madre con sus hijas por culpa de bombas
Dios mío esa guerra no da tregua ni a los inocentes