La intensificación de los ataques atribuidos a Irán contra infraestructuras energéticas y rutas marítimas en el Golfo Pérsico ha sacudido el mercado internacional del crudo, impulsando el precio del barril por encima de los 100 dólares y aumentando el temor a una crisis de suministro energético a nivel mundial.
La Agencia Internacional de la Energía (AIE) alertó este jueves que el conflicto en Oriente Medio —que ya suma casi dos semanas— ha provocado la mayor interrupción del suministro petrolero registrada en el mercado global, incluso por encima de las crisis energéticas de la década de 1970. Según el organismo, la producción de los países del Golfo habría caído en al menos 10 millones de barriles diarios.
Los ataques más recientes incluyeron ofensivas contra instalaciones estratégicas en varios países de la región. En Baréin, un ataque contra tanques de combustible en Muharraq provocó densas columnas de humo y llevó a las autoridades a recomendar a los ciudadanos permanecer en sus hogares.
Al mismo tiempo, drones impactaron instalaciones en el aeropuerto internacional de Kuwait, mientras se reportaron explosiones en el centro de Dubái. Por su parte, Arabia Saudita informó que interceptó varios drones dirigidos hacia el campo petrolero de Shaybah.
La escalada también ha golpeado el tránsito marítimo en el estratégico Estrecho de Ormuz, por donde circula cerca de una quinta parte del petróleo y del gas natural licuado del mundo. Las amenazas y ataques contra embarcaciones han reducido significativamente la navegación en esta vía clave para el comercio energético global.
En Irak, autoridades confirmaron un sabotaje contra dos petroleros que terminaron incendiados. El ataque dejó un tripulante de nacionalidad india fallecido y al menos 20 marineros rescatados. Además, un buque cercano a Emiratos Árabes Unidos fue alcanzado por un proyectil de origen desconocido, aunque su tripulación resultó ilesa, según reportó la agencia marítima del Reino Unido.
Ante el deterioro del escenario energético, el director ejecutivo de la AIE, Fatih Birol, advirtió que no existen señales claras de una desescalada del conflicto. Teherán ha amenazado con bloquear las exportaciones de petróleo desde el Golfo mientras continúen los ataques iniciados el 28 de febrero por Estados Unidos y Israel.
El presidente estadounidense, Donald Trump, aseguró que Irán enfrenta una derrota inevitable, aunque reconoció que la operación militar podría prolongarse. Desde Teherán, el asesor militar Ali Fadavi advirtió que la guerra podría extenderse y tener consecuencias graves para la economía global.
La expansión del conflicto también ha impactado a Líbano, donde el ejército israelí lanzó una ofensiva contra posiciones de Hezbolá, aliado de Irán. Autoridades libanesas reportan más de 630 fallecidos y alrededor de 800,000 desplazadoscomo consecuencia de los ataques.
En total, el Ministerio de Salud iraní contabiliza más de 1,200 muertos, mientras que Israel ha confirmado 14 víctimas mortales. En los ataques registrados en el Golfo se reportan al menos 24 fallecidos, incluidos civiles y militares estadounidenses.
Aunque los principales países consumidores anunciaron la liberación de reservas estratégicas de petróleo coordinadas por la AIE, la medida no ha logrado contener el alza de los precios ni disipar el temor a una crisis prolongada en el suministro energético mundial.













