El balance de víctimas por la ofensiva aérea israelí contra el Líbano se elevó este miércoles a 72 muertos y 437 heridos, según informó el Centro de Operaciones de Emergencia, adscrito al Ministerio de Salud Pública del país.
Las autoridades precisaron que las cifras corresponden al período comprendido entre la madrugada del lunes 2 de marzo y la tarde del miércoles 4, tras una intensa campaña de bombardeos que ha impactado principalmente el sur y el este del territorio libanés, así como zonas periféricas de Beirut.
Por su parte, Israel aseguró haber atacado alrededor de 250 objetivos vinculados al grupo chií Hizbulá, en lo que representa el episodio de violencia más grave desde la entrada en vigor del alto el fuego de 2024.
La ofensiva fue lanzada después de que Hizbulá disparara contra el norte de Israel, acción que el movimiento justificó como respuesta al asesinato del líder supremo iraní, Alí Jameneí, y a la continuidad de los ataques israelíes pese al acuerdo de cese de hostilidades alcanzado el año pasado.
Este nuevo repunte ocurre en un contexto de creciente tensión regional, marcado además por la guerra en Irán, principal aliado de Hizbulá, lo que aumenta el temor a una expansión del conflicto en Oriente Medio.















Esa ofensiva está dejando huellas profundas.
72 vidas perdidas no son números, son familias.
Cada día la cifra sube más, qué dolor.