El número de muertos por la campaña de bombardeos iniciada este lunes por Israel contra Líbano asciende a 52, mientras que los heridos suman 154, según la Unidad de Gestión de Desastres y la Agencia Nacional de Noticias libanesa.
Los ataques han impactado zonas del sur del país, el valle oriental de la Bekaa y el extrarradio sur de Beirut (Dahye), donde varias explosiones se escucharon en distintos puntos de la capital.
La ofensiva aérea ha provocado el desplazamiento de 28,586 personas hacia 168 albergues habilitados por las autoridades, de los cuales 92 aún permanecen operativos. No obstante, se estima que muchos afectados han buscado refugio en viviendas de familiares o residencias alternas.
La ministra de Asuntos Sociales, Hanine al Sayed, advirtió que numerosas personas permanecen atrapadas en extensos congestionamientos viales mientras intentan abandonar las zonas atacadas.
La escalada comenzó después de que el grupo chií Hizbulá lanzara ataques contra el norte de Israel, argumentando que actuaba en respuesta al asesinato del líder supremo iraní, Alí Jameneí, y a la continuidad de bombardeos israelíes pese al alto el fuego alcanzado en 2024.
Se trata de la peor oleada de violencia desde la entrada en vigor de ese cese de hostilidades, que había puesto fin a más de un año de enfrentamientos entre Israel y Hizbulá.















Los civiles siempre pagan el precio más alto.
Cada día suben más los números, qué tristeza.
52 muertos es una cifra que duele mucho.