Un buque de guerra lanzamisiles de Estados Unidos, el USS Gravely, arribó este domingo a Trinidad y Tobago, un pequeño archipiélago ubicado frente a las costas de Venezuela, mientras el presidente estadounidense Donald Trump intensifica su presión sobre el régimen de Nicolás Maduro.
El destructor, visible desde la mañana en Puerto España, capital trinitense, llegó acompañado por una unidad de marines para participar en ejercicios militares conjuntos con el ejército local, según confirmó el gobierno de Trinidad y Tobago, que había anunciado la visita el pasado jueves.
El USS Gravely permanecerá atracado hasta el jueves, en medio de una operación que Washington enmarca dentro de su presencia estratégica en el Caribe, la cual ha ido en aumento desde agosto con el despliegue de buques de guerra y ataques aéreos contra embarcaciones de presuntos narcotraficantes.
Además, Estados Unidos ha confirmado su intención de enviar al Caribe el portaaviones Gerald R. Ford, el más grande del mundo, lo que supone un refuerzo militar sin precedentes en la región.
El dictador Nicolás Maduro denunció el viernes que estos movimientos buscan “inventar una nueva guerra”, mientras que Trump insiste en que el objetivo es desmantelar las redes de narcotráfico supuestamente dirigidas por el mandatario venezolano.
Maduro, por su parte, rechaza las acusaciones y acusa a Washington de usar el narcotráfico como pretexto para imponer un cambio de régimen y apoderarse de las reservas petroleras de Venezuela.












El arribo del USS Gravely demuestra que el Caribe está tomando más relevancia geopolítica de la que muchos creen.
Trump no da puntada sin hilo. Detrás de esos ejercicios hay una estrategia política y económica, sobre todo por el petróleo venezolano.
Esto es una clara señal de que Estados Unidos sigue aumentando su presencia militar cerca de Venezuela. La tensión en el Caribe está subiendo rápido.