San Juan, Puerto Rico.– Cinco cazas F-35 estadounidenses aterrizaron en la antigua Estación Naval Roosevelt Roads, como parte de un despliegue militar iniciado por Washington el pasado 5 de septiembre.
Según fuentes del Pentágono citadas por medios internacionales, la misión se enmarca en una estrategia para combatir el narcotráfico en el Caribe, aunque la llegada de estas aeronaves de última generación ha generado reacciones políticas en la región.
Los F-35 se suman a los buques de guerra y al submarino de propulsión nuclear que Estados Unidos había desplegado recientemente en aguas caribeñas, cerca de las costas de Venezuela.
El gobierno de Caracas calificó la operación como una amenaza directa no solo contra Venezuela, sino también contra la seguridad de toda América Latina.











El despliegue no es pequeño: ya había buques de guerra y hasta un submarino nuclear en el área, y ahora se suman cazas de quinta generación, lo que eleva la tensión y manda un aviso de que Washington no está jugando.
Oficialmente lo presentan como parte de la lucha contra el narcotráfico, pero el contexto geopolítico apunta directamente a Venezuela y a mantener control en la región.
Ese movimiento de Estados Unidos con los F-35 en Puerto Rico es un mensaje de poder clarísimo en el Caribe.