El cierre del gobierno federal de Estados Unidos continúa sin señales de avance y está a punto de convertirse esta semana en el más largo en la historia del país, mientras demócratas y republicanos mantienen un estancamiento que ya se extiende por 33 días y encamina al conflicto hacia su sexta semana.
La prolongada paralización amenaza con dejar sin asistencia alimentaria a millones de personas, con que expiren subsidios de salud clave y con que cientos de miles de empleados federales —entre ellos controladores aéreos— sigan sin recibir salario. Pese a ello, las conversaciones entre ambos partidos siguen prácticamente congeladas.
El presidente Donald Trump reiteró el domingo que no cederá ante las demandas demócratas, quienes insisten en negociar antes de aprobar la reapertura del gobierno. En una entrevista con el programa “60 Minutos”, Trump sostuvo que no permitirá “ser extorsionado” para extender los subsidios de la Ley de Cuidado de Salud Asequible que expiran a final de año y dejó claro que sólo dialogará una vez el gobierno vuelva a funcionar.
Con esta postura, el impase podría prolongarse, ya que los demócratas del Senado han votado en 13 ocasiones en contra de las propuestas republicanas para reabrir las agencias federales, argumentando que necesitan un compromiso previo de negociación. Trump, por su parte, aseguró que los demócratas “han perdido el rumbo” y que eventualmente “tendrán que ceder”.
El mandatario también renovó su llamado para eliminar el filibusterismo, la regla que exige 60 votos en el Senado para superar objeciones legislativas. La propuesta ha sido rechazada de forma reiterada por los líderes republicanos, quienes argumentan que esta herramienta protege la estabilidad de la institución y ha sido crucial cuando se encontraban en minoría.
Con ambas partes atrincheradas, las consecuencias del cierre continúan aumentando y la presión política se intensifica. Los republicanos esperan que parte de los senadores demócratas modere su postura y negocie un acuerdo que permita reabrir el gobierno a cambio de garantías en temas de salud. Para aprobar la medida, los republicanos necesitan cinco votos demócratas adicionales.
De no alcanzarse un acuerdo esta semana, el cierre superará oficialmente el récord impuesto en 2019, también bajo la administración de Trump.













33 días sin cobrar… cualquiera protesta
Y después dicen que solo aquí se tranca el juego político
Ese lío en Estados Unidos ta’ como eterno