Colombia designó a Jorge Iván Ospina como su primer embajador ante el Estado de Palestina, tras recibir el beneplácito de dicho gobierno.
Esta decisión se enmarca en la postura del presidente Gustavo Petro, quien rompió relaciones diplomáticas con Israel hace un año, denunciando un «genocidio» por parte de ese país contra la población palestina en Gaza. Con esta designación, se formaliza el compromiso de abrir una embajada en Ramala, ciudad ubicada en Cisjordania.
Ospina, médico y exalcalde de Cali, ha expresado públicamente su rechazo a los ataques israelíes, calificándolos también como genocidio. Su nombramiento representa un paso simbólico y diplomático importante para Colombia, que en 2018 ya había reconocido al Estado palestino durante el mandato del expresidente Juan Manuel Santos.
Este reconocimiento fue cuestionado por su sucesor, Iván Duque, pero Petro ha retomado y ampliado esa política exterior.
Además de la apertura de la embajada, Colombia ha intervenido en el proceso judicial que Sudáfrica mantiene contra Israel en la Corte Internacional de Justicia, en el que se le acusa de genocidio en Gaza.
Petro busca posicionar a Colombia como un defensor del pueblo palestino en foros internacionales, desmarcándose de la postura histórica de varios países de la región.











Eso no es cualquier cosa, abrir embajada es meter el pecho diplomáticamente.
Colombia se salió del coro y se metió de lleno en el bando palestino.
Jorge Iván Ospina va pa’ Ramala con toda la gasolina antimperialista.
Ese movimiento es pura política de mensaje: «estamos con Palestina, punto».
Ay mi madre! Petro no está relajando, le puso ficha al juego grande.