Colombia se prepara ante la posible pérdida de la certificación de su lucha contra las drogas por parte de Estados Unidos, un escenario que afectaría directamente la cooperación con Washington en la lucha contra cárteles como el Clan del Golfo, guerrillas como el ELN y las disidencias de las FARC. La certificación, vigente desde 1986, condiciona unos 380 millones de dólares anuales en asistencia militar y social.
El embajador colombiano en Washington, Daniel García-Peña Jaramillo, aseguró que el país sigue trabajando hasta el último momento y que la decisión estadounidense aún no se ha tomado. En los últimos días, el comandante de las Fuerzas Armadas y el director de la Policía de Colombia se desplazaron a la capital estadounidense para abordar la situación.
Desde 2022, el gobierno de Gustavo Petro ha promovido un enfoque distinto en la lucha antidrogas, suspendiendo la erradicación forzada de coca y priorizando programas de sustitución voluntaria, mientras que los narcocultivos y la producción de cocaína siguen en aumento. Expertos advierten que una descertificación podría fortalecer a los grupos ilegales y debilitar la seguridad en regiones clave del país.











